viernes 10 de julio de 2009

Mirando la muerte cara a cara

Ayer tuve una convesación muy interesante con Julio Martínez, un empresario de Sevilla que compartió un relato asombroso sobre una experiencia personal.

Julio estuvo al borde de la muerte. Un accidente de automóvil dejó su cuerpo destrozado, piernas rotas, hierros clavados por todas partes, un ojo fuera de la cuenca y múltiples heridas,... Postrado en una silla de ruedas y diagnosticado como parapléjico decidió que eso no era para él y después de días y días de mirar su cuerpo con el deseo irrefrenable de poder moverlo el milagro sucedió y logró una contracción muscular.

Me impresionó mucho toda la pasión y el anhelo de vivir que contagiaba en su charla.

A día de hoy está haciendo una vida normal... bueno... normal no, yo más bien diría extraordinaria si se tiene en cuenta que podía muy bien haber muerto, o no haber andado nunca más.

¿Cuantas veces nos imponemos falsas limitaciones a nosotros mismos? ¿Qué pasaría si fuéramos capaces de reconocer que somos los autores de muchas de las etiquetas con las que nos frenamos?

miércoles 8 de julio de 2009

Sobre la inmediatez del cambio

Este tema me fascina: ¿existe el cambio progresivo en lo mental? Muchas personas creen que si, que "avanzamos", que "evolucionamos" paso a paso. Primero soy violento, pero con el paso del tiempo voy siendo menos violento pq practico la no-violencia. Primero soy temeroso, luego soy menos temeroso.

Si eres menos violento, igual que si eres menos temeroso... sigues siendo violento y sigues siendo temeroso.

El cambio es muy rápido o no es. No creo que exista una progresión lenta. Lo hablaba ayer con la coordinadora del programa AdC que defendía la posición del cambio-que-lleva-tiempo, y le decía:

"Llevas muchos años con tu pareja y le quieres mucho. Tienes un concepto de él, sabes cómo es y te gusta. Te sientes afortunada por estar tan enamorada... pero un día descubres unas fotos en las que él te está engañando con con tu mejor amiga. ¿Cuanto tiempo necesitas para cambiar tus ideas?"

Lo que piensas tanto de tu pareja como de la que considerabas tu mejor amiga, puede cambiar instantáneamente.

Solo eso... quería compartir este punto de vista contigo.

Sobre el significado del sufrimiento

Quiero compartir contigo un conjunto de reflexiones que hace Jiddu Krishnamurti en respuesta a la siguiente pregunta: "¿Cuál es el significado del dolor y el sufrimiento?".

Su respuesta me parece tan llena de sabiduría, tan precisa, tan directa... Juzga por ti mismo:

Krishnamurti: Cuando sufrís, cuando sentís dolor, ¿qué es lo que ello significa? El dolor físico tiene un significado, pero probablemente nos referimos al dolor y al sufrimiento psicológicos, que tienen un significado muy distinto en diferentes niveles. ¿Cuál es la significación del sufrimiento? ¿Por que queréis averiguar la significación del sufrimiento? No es que él carezca de significado; eso lo vamos a averiguar: ¿Pero por qué deseáis descubrirlo? ¿Por qué queréis averiguar la razón por la cual sufrís? Cuando os hacéis la pregunta “¿por qué sufro?”, y buscáis la causa del sufrimiento, ¿no esquiváis el sufrimiento? Cuando busco el significado del sufrimiento, ¿no lo evito, no lo eludo, no huyo de él? El hecho es que sufro; pero no bien llevo la mente a actuar a su respecto, y digo “y bien, ¿por qué?”, ya he diluido la intensidad del sufrimiento. En otras palabras: queremos que el sufrimiento se diluya, se alivie, se aleje, se elimine mediante una explicación. Eso, por cierto, no brinda comprensión del sufrimiento. Si me libro, pues, de ese deseo de huir del sufrimiento, empiezo a comprender cuál es su contenido.

Ahora bien, ¿qué es el sufrimiento? Una perturbación en diferentes niveles: en el físico y en los distintos niveles del subconsciente. ¿No es así? Es una forma aguda de perturbación, que me disgusta. Mi hijo ha muerto. He erigido en torno suyo todas mis esperanzas; o en torno de mi hija, de mi esposo, de lo que sea. Lo tenía en un altar, junto con todas las cosas que deseaba que él fuera. Y lo he tenido por compañero - ya conocéis todo eso - y de pronto se ha ido. Hay por lo tanto una perturbación, ¿no es así? A esa perturbación le llamo sufrimiento. No se os ocurra que deseo ser áspero; estamos examinando, tratando de comprender esto. Si no me gusta ese sufrimiento, entonces digo: “¿por qué sufro?”, “lo amaba tanto”, “él era esto” y “yo tenía aquello”. Y trato de hallar solaz en las palabras, en los rótulos, en las creencias, como casi todos lo hacemos. Todo ello obra a modo de narcótico. Pero si no hago eso, ¿qué sucede? Sucede, simplemente, que percibo el sufrimiento. No lo condeno ni lo justifico: sufro. Entonces puedo seguir su movimiento, ¿no es así? Entonces puedo observar todo el contenido de lo que él significa; “sigo”, “observo”, en el sentido de tratar de comprender alguna cosa.

¿Qué significa, pues, el sufrimiento? ¿Qué es aquello que sufre? No se trata de saber por qué hay sufrimiento, sino qué es lo que realmente ocurre. No se si veis la diferencia. Se trata simplemente de que percibo el sufrimiento, no como cosa distinta de mí, no como un observador que atisba el sufrimiento, sino que éste forma parte de mí, es decir, la totalidad de mí mismo sufre. Entonces puedo seguir su movimiento, ver adónde conduce. Si hago esto, es seguro que el dolor se nos descubre, ¿no es así? Entonces veo que he puesto énfasis en el “yo”, no en la persona a quien amo. Esa persona servía para ponerme a cubierto de mi propia miseria, de mi soledad, de mi infortunio. Como yo no soy “algo”, esperaba que ella lo fuese. De modo que eso ya terminó; estoy abandonado, perdido, solo. Sin ella, nada soy. Por eso lloro. No es que ella se haya ido es que estoy abandonado, que estoy solo. Es muy difícil llegar a ese punto ¿verdad? Es difícil reconocerlo realmente, y no decir, simplemente, “estoy solo, ¿y cómo he de librarme de esa soledad?”, lo cual es otra forma de escape. Es difícil ser consciente de ello, mantenerse en ello, ver su movimiento. Esto lo tomo tan sólo como un ejemplo. Así, gradualmente, si dejo que ello se manifieste, que se descubra, veo que sufro porque estoy perdido; me veo en el caso de dedicar mi atención a algo que no estoy dispuesto a mirar. Se me impone algo que no me inclino a ver ni a comprender. Y hay un sinnúmero de personas para ayudarme a escapar; miles de personas llamadas “religiosas”, con sus creencias y dogmas, esperanzas y fantasías. “Es el Karma, es la voluntad de Dios”; todos me brindan una salida, bien lo sabéis. Pero si puedo permanecer con el dolor y no apartarlo de mí, ni tratar de circunscribirlo o negarlo, ¿qué ocurre? ¿Cuál es el estado de mi mente cuando sigue de ese modo el movimiento del sufrir? Seguid esto, por favor, continuando con lo que anteriormente discutíamos.

¿El sufrimiento es tan sólo una palabra, o es una realidad? Si es una realidad y no una mera palabra, entonces la palabra ya no tiene sentido. Lo único que existe, pues, es el sentimiento de intenso dolor. ¿Con respecto a qué? Con respecto a una imagen, a una experiencia, a algo que tenéis o no tenéis. Si lo tenéis, le llamáis placer; si no lo tenéis, es dolor. De modo que el dolor, el sufrimiento, está en relación con algo. ¿Ese “algo” es mera verbalización o una realidad? No se si seguís todo esto. Es decir, cuando hay sufrimiento, él existe tan sólo en relación con algo. No puede existir por sí solo, así como el temor no puede existir por sí solo, sino en relación con algo: un individuo, un incidente, un sentimiento. Ahora os dais plena cuenta del sufrimiento. ¿Es ese sufrimiento distinto de vosotros, por lo cual sois el observador que percibe el sufrimiento, o ese sufrimiento es parte de vosotros? Estamos tratando, sin duda, de comprender lo que es el sufrimiento, el dolor; procuramos investigarlo plenamente, no de un modo puramente superficial.

Ahora bien, cuando no hay observador que sufre, ¿es el sufrimiento diferente de vosotros? Sois el sufrimiento, ¿no es así? No estáis separados del dolor; sois el dolor. ¿Y ahora, qué ocurre? Seguid esto, por favor. No se lo clasifica, no se le da nombre, y, por lo tanto, no se lo echa a un lado; sois ese dolor, simplemente; sois ese sentimiento, esa sensación de agonía. Entonces, cuando sois eso, ¿qué sucede? Cuando no le dais nombre, cuando no hay temor a su respecto, ¿hay relación entre el centro y el sufrimiento? Si el centro está en relación con él, entonces le teme. Entonces tiene que actuar y hacer algo a su respecto. Pero si el centro es eso, ¿qué hacéis? No hay nada que hacer, ¿verdad? Tened en cuenta que ello no es mera aceptación. Seguid esto, y ya veréis. Si sois eso, y no lo aceptáis, ni lo clasificáis, ni lo echáis a un lado; si sois esa cosa, ¿qué ocurre? ¿Decís entonces que sufrís? Ha ocurrido, por cierto, una transformación fundamental. Entonces ya no existe el “yo sufro”, porque no hay centro que sufra; y el centro sufre porque nunca hemos examinado lo que es el centro. Sólo vivimos de palabra en palabra, de reacción en reacción. Jamás decimos: “veamos qué cosa es esa que sufre”. Y no lo podéis ver por coacción, por disciplina. Habéis de mirar con interés, con espontánea comprensión. Entonces veréis que lo que llamamos sufrimiento, dolor, eso que evitamos, así como la disciplina, todo se ha desvanecido.

Mientras yo no tenga relación con el hecho como si estuviera fuera de mí, no hay problema; pero desde el momento en que establezco una relación con él fuera de mí, el problema existe. Mientras trato el sufrimiento como algo exterior - sufro porque he perdido mi hermano, porque no tengo dinero, por esto, por aquello - establezco una relación con ese “algo”, y esa relación es ficticia. Pero si soy esa cosa, si veo el hecho, entonces todo ello se transforma, todo ello tiene un significado diferente. Entonces hay completa atención, atención integrada; y aquello que se considera en su totalidad se comprende, se disuelve, y así no hay temor; y, por lo tanto, la palabra “sufrimiento” resulta inexistente.

Es mi deseo el que entres a fondo a comprender lo que Krishnamurti quiere que descubras de ti mismo con estas reflexiones.

lunes 6 de julio de 2009

Los límites de mi mapa

Decía Wittgenstein que los límites de su lenguaje eran los limites de su mundo...

Es evidente que nuestra estructura limita el rango de opciones disponibles: si no está en mi radar, no existe. Bueno, de existir puede existir, pero estamos ciegos a ello.

Algunas personas no son conscientes de este razonamiento y eso les pasa factura. Veámoslo así: tu no percibes el mundo tal cual es... sino tal cual eres, puesto que eres el percibidor. La estructura a través de la cual percibes determina qué verás, y qué dejarás de ver.

Una persona que no entiende un concepto, que no dispone en su estructura del conjunto de distinciones que permiten hacer cierto tipo de observaciones y conseguir determinados resultados, está completamente ciega a esa parte de la realidad. Para ella sencillamente eso no existe y no es posible.

Cuando yo veo un trozo de montaña nevada soy incapaz de hacer más de tres o cuatro distinciones sobre la cualidad de la nieve que percibo: o está dura, o blanda, o es primavera... Pero un esquimal, VIENDO LA MISMA REALIDAD, hace observaciones que para mi no existen. Vemos lo mismo y no vemos lo mismo.

Con el mundo de la inversión pasa lo mismo. Si no dispones del conjunto de distinciones necesario hay muchas cosas que pueden resultarte confusas o incluso imposibles. Es lógico, no están en tu estructura.

Lo bueno del caso es que puedes incorporar distinciones a tu repertorio y abrirte a nuevos mundos.

Lo malo del caso es que no lo harás si confundes lo que percibes con la realidad.

Guía básica del buen divorcio

Leía en El mundo que el magistrado José Luis Utrera ha escrito el libro "Guía Básica del Buen Divorcio". Una relación de consejos, fruto de su experiencia (10.000 sentencias de divorcio en los últimos 20 años), para disminuir el trauma que supone pasar por eso.

Teniendo en cuenta que más de medio millón de personas, que se dice rápido, quedan afectadas año tras año por un proceso de divorcio, la utilidad de estos consejos es evidente.

La pretensión del autor es "Ayudar a disminuir los costes personales, emocionales e incluso económicos" de dicho proceso.

He aquí a modo de decálogo sus principales ideas:
  1. El juez no puede arreglarlo todo. El proceso no acaba con la sentencia.
  2. El divorcio no debería ser perjudicial para los hijos.
  3. De común acuerdo todos ganan.
  4. Se separan los padres, no los hijos.
  5. Los hijos no pierden a sus progenitores.
  6. Los hijos no son propiedad de nadie.
  7. El divorcio no pone fin a las obligaciones.
  8. Lo importante es la calidad de la relación con los hijos, y no tanto el tiempo.
  9. No utilizar a los hijos.
  10. Hay que facilitar la relación del menor con las nuevas parejas.
Según el autor, el mejor divorcio es el que se dialoga, el que se consensúa y el que sitúa a los hijos en el centro de interés.

Las personas cambiamos y nuestros intereses tb cambian. No hagamos más graves las cosas empeñándonos en complicarlo todo.

Vivir tu sueño

Este fin de semana he estado en Palma de Mallorca, una isla preciosa que me ha acogido con los brazos abiertos una vez más.

Me reencontré con una persona a la que admiro profundamente y por la que siento un gran respeto: Julián Urbano. Se trata de alguien que pone su corazón en todo lo que hace. Es la imagen de la clase y el estilo.

Hace algunos años luchó por dar vida a un sueño: tener el mejor restaurante de Palma y doy fe que está en camino de lograrlo.

Se trata del Sea Restaurant, mucho más que un restaurante innovador y de diseño. Es el sueño de Julián, un sueño que lucha día a día, una inversión de imaginación, tenacidad, perseverancia, ganas, pasión...

Cómo excelente anfitrión que es, nos acogió en su mesa y nos colmó de majares y buenos caldos, mientras charlábamos de la vida. Yo tomo apuntes cada vez que le escucho y tu harías bien en hacer lo mismo. Cuando se hacen las cosas con tantas ganas, cuidando tanto los detalles, el éxito no es una opción, es el único destino posible.

Siempre he disfrutado mucho escuchando a las personas emprendedoras que un buen día, luchando contra la presión del entorno, tomaron el machete y se adentraron en la selva. Desde fuera puede parecer fácil pero salir del camino para abrir camino es una aventura arriesgada. Por esto el futuro depende más de las personas arriesgadas que de las conformistas.

Si tienes un sueño, no te limites a pensar en él: lucha. Haz lo que sea necesario y no le temas al fracaso, más bien témele al temor, pq él es el que te impide dar forma a lo que podría ser.

Hay algo más triste que llegar al final de la vida, mirar a tras y pensar: "¿Y si lo hubiese intentado?"

jueves 2 de julio de 2009

Si no sabes lo que quieres, no sabes dónde vas...

Últimamente cojo tantos aviones que cuando llego al aeropuerto las azafatas me dan un globo de regalo. Menos mal que puedo aprovechar estos desplazamientos para leer un poco.

El otro día, en el Iberia Universal, la publicación que regalan en el puente aéreo Barcelona-Madrid, disfruté con una entrevista que le hacían a Joaquín Lorente, el publicista, con motivo de la publicación de su nuevo libro "Piensa, es gratis", una recopilación de ideas para reflexionar y utilizar la cabeza.

En la entrevista encontré perlas como:
  • "Estamos dispuestos a sacar a pasear al perro y no sacamos a pasear el cerebro".
  • "Antes pensar era un privilegio de los poderosos, de los políticos, de los religiosos, de los militares y de los financieros. Estaba prohibido pensar. Somos las primeras generaciones que tenemos acceso a la libertad de pensamiento y aún no nos hemos acostumbrado".
  • "Si no sabes lo que quieres nunca sabrás a dónde vas".
  • "Nuestra marca es nuestro nombre, nuestro envase es nuestra forma de vestir, de presentarnos y nuestra argumentación es la que expresamos con el cerebro".
  • "La clave del éxito es concentrarse en una sola cosa y tener mucho tesón y coraje".
  • "Triunfar es muy fácil: tienes que hacer lo que te toca maravillosamente bien y tratar de mejorarlo aún más".
  • "¿Quieres un gran reto? Todo puedes hacerlo mejor".
  • "Lo peor del miedo es que te derrota sin luchar".
  • "Hay oportunidad para los que corren justo cuando la gente se queda paralizada".
Espero que tomes nota de más de una y que aproveches para reflexionar. A mi me dan mucho que pensar.